Become a digital nomad and live with a Bedouin community in the Wadi Rum desert (Jordan): my first impressions of the arrival to the camp

I have been able to live and work in a Bedouin camp due to the WorkAway platform, a platform that connects locals and travelers, to make a cultural exchange and services without making a monetary exchange. Normally five hours of daily work and two days off against an exchange of accommodation and food.

When I contacted my host I thought I was going to work on the website and help in the kitchen. Arriving at the camp, I realized that I was only going to help in the kitchen and with the logistics to receive groups of tourists from all over the world.

The second day, we started working at 6:15 a.m. and finished around 23:00 p.m. We received 70 tourists, of which the majority were Jordanians. The other days the number of visitors decreased, so the demand for work.

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But, that day, I thought about leaving the camp. It was not agreed, however, I decided to stay because the place was exciting, the people very friendly and the possibility of working with the Syrian chef at the kitchen and his wife seemed incredible. First, because at first contact I realized that they were very kindhearted people and that they did everything possible to receive me in the best way with the modest means of the place. Second, because if I came as a tourist, it would be very difficult to enter into interaction with them. His family spoke little English or practically nothing and I don’t speak Arabic. We had something in common, the work we did together and so we started to communicate and share things without using a defined language.

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The physical work was very hard, but life in the desert is hard, I could not understand it if I had not lived with them.

In the breaks, we sat in the kitchen and shared a tea next to the vegetables, the neighbors came and stayed for a while, in a language that I do not understand and sometimes I wonder if they are fighting or joking. The neighbors do not speak English, but they signal to me that I am welcome.

My idea of coming to live a couple of weeks in a nomadic camp, coincides with the idea of ​​undertaking a digital nomad project. It is exciting for me to contrast two options of nomadic life, the traditional one living in a Bedouin camp, with a people that for centuries are nomads, due to their culture and the extreme conditions of their ecosystem and as contemporary workers we look for more flexibility of schedules, missions and spaces.

Nowadays, we not only aspire to have a good salary or a good promotion, we also want our missions to value us, allow us to grow personally, play a social role and be able to learn new things every day and have new challenges.

Going to work at the same office for several years, crossing the same colleagues, doing the same tasks and not changing profession or business throughout his life, is a model that begins to question a large number of people who live in cities with a high level of technology, as is my case in Paris.

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Well, the nomadic people who stayed for a couple of weeks, do not choose to be nomadic by choice, but by cultural heritage or necessity, as is the case of my Syrian cooking colleagues and one of the drivers who has just arrived from the city of Amman.

Being in the desert gives us an indescribable freedom in terms of space. Life is spent in open places, breakfast, nights in the fire, resting spaces. We have before our eyes the desert to the horizon and one of the most impressive landscapes I have seen in my life because of its canyons and its colors.

The desert intimidates at night, but also regenerates energy. It is a special space for yoga and meditation. It is common to find groups that come to perform spiritual practices. I had the opportunity to participate the second night to a conference on astronomy and physical and spiritual well-being of humanity with a group of Jordanian professionals from the city of Amman. I did not understand the conference in Arabic, but I could be ecstatic with the live music that accompanied it and the candles in the cannons. I also understood the word Stephen Haukins several times and I was surprised with the movie in Spanish that they put at the end of the evening, which I could not find out very well because it was already in my tent.

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In conclusion, I could say that the two models of nomadic life are incomparable, by objectives and history, but that both allow us certain freedoms and openings about our way of life. I left the university only a couple of weeks ago to undertake the adventure and for now I feel resting despite the hard physical work, because I do not have to make any decisions, the results of the work done are not strict, for example it is acceptable to find the beds of the tents with sand or be permissible with some rudimentary conditions of the infrastructure, because the desert does not allow better conditions to provide a five-star service.


Volverse nómada digital y vivir con una comunidad de beduinos en el desierto del Wadi Rum (Jordania): mis primeras impresiones de la llegada al campamento

He podido vivir y trabajar en un campamento Beduino gracias a la plataforma WorkAway, una plataforma que pone en contacto locales y viajeros, para realizar un intercambio cultural y de servicios sin realizar un intercambio monetario. Normalmente cinco horas de trabajo diario y dos dias libres contra un intercambio de alojamiento y comida.

Cuando contacté a mi anfitrión pensé que iba a trabajar en el sitio Web y ayudar en la cocina. Llegando al campamento, me di cuenta que solo iba ayudar en la cocina y con la logística para recibir grupos de turistas de todas partes del mundo.

El segundo día, empezamos a trabajar a las 6:15 am y terminé hacia las 23:00 pm. Recibimos 70 turistas, de los cuales la mayoría eran Jordanos. Los otros días el numero de visitantes disminuyo, así que la exigencia del trabajo.

Pero, ese día, pensé en irme del campamento. No era lo acordado, sin embargo, decidí quedarme porque el lugar era apasionante, la gente muy amable y la posibilidad de trabajar con el chef de cocina sirio y su mujer me pareció increíble. Primero, porque a primera vista me di cuenta que eran personas de muy buen corazón y que hicieron todo lo posible para recibirme de la mejor manera con los modestos medios del lugar. Segundo, porque si viniera como turista podría muy difícilmente entrar en interacción con ellos. Su familia hablaba poco ingles o prácticamente nada y yo no hablo árabe. Teníamos algo en común, el trabajo que realizábamos juntos y así empezamos a establecer comunicación y a compartir cosas sin utilizar un idioma definido.

El trabajo físico fue muy duro, pero la vida en el desierto es dura, no lo podría comprender si no lo hubiera vivido con ellos.

En las pausas, nos sentábamos en la cocina y compartíamos un té al lado de las verduras, llegaban los vecinos y se quedan hablando un rato, en una lengua que no comprendo y que aveces me pregunto si están peleando o bromeando. Los vecinos no hablan ingles, pero me hacen señas para decirme que soy la bienvenida.

Mi idea de venir a vivir un par de semanas en un campamento nómada, coincide con la idea de emprender un proyecto de nómada digital. Es apasionante para mi poder contrastar dos opciones de vida nómada, la tradicional viviendo en un campamento de Beduinos, con un pueblo que desde hace siglos son nómadas, debido a su cultura y a las condiciones extremas de su ecosistema y como los trabajadores contemporáneos buscamos más flexibilidad de horarios, de misiones y de espacios.

Hoy en día, no solo aspiramos a tener un buen salario o un buen ascenso, también queremos que nuestras misiones, nos valoricen, nos permitan crecer personalmente, jugar un rol social y poder aprender cada día cosas nuevas y tener nuevos desafíos.

Ir a trabajar a la misma oficina durante varios años, cruzar los mismos colegas, hacer las mismas tareas y no cambiar de profesión o de empresa durante toda su vida, es un modelo que empieza a interrogarnos a un gran numero de personas que vivimos en ciudades con un alto nivel de tecnología, como es mi caso en Paris.

Pues bien, el pueblo nómada que me hospedo por un par de semanas, no elige ser nómada por elección, sino por herencia cultural o por necesidad, como es el caso de mis colegas de cocina sirios y de uno de los conductores que acaba de llegar de la ciudad de Amman.

Estar en el desierto nos da una libertad indescriptible en términos de espacio. La vida se pasa en lugares abiertos, el desayuno, las noches en el fuego, los espacios de descanso. Tenemos ante nuestros ojos el desierto hasta el horizonte y uno de los paisajes mas impresionantes que he visto en mi vida por sus cañones y sus colores.

El desierto intimida en la noche, pero también regenera energía. Es un espacio especial para el yoga y la meditación. Es frecuente encontrar grupos que vienen a realizar practicas espirituales. Tuvé la oportunidad de participar la segunda noche a una conferencia de astronomía y de bienestar físico y espiritual de la humanidad con un grupo de profesionales jordanos de la ciudad de Amman. No entendí la conferencia en árabe, pero me pude extasiar con la música en vivo que la acompañaba y las velas en los cañones. También entendí varias veces la palabra Stephen Haukins y me sorprendí con la película en español que pusieron al final de la velada, de la que no me pude enterar muy bien porque ya estaba en mi tienda de campaña.

En conclusión, podría decir que los dos modelos de vida nómada son incomparables, por objetivos e historia, pero que los dos nos permiten ciertas libertades y aperturas sobre nuestra manera de vivir. Dejé la universidad solo hace un par de semanas para emprender la aventura y por ahora me siento descansando a pesar de lo duro del trabajo físico, porque no tengo que tomar ninguna decisión, los resultados del trabajo cumplido no son estrictos, por ejemplo es aceptable encontrar las camas de las tiendas de campaña con arena o ser permisible con algunas condiciones rudimentarias de la infraestructura, porque el desierto no permite mejores condiciones para brindar un servicio cinco estrellas.

6 Comments on “Become a digital nomad and live with a Bedouin community in the Wadi Rum desert (Jordan): my first impressions of the arrival to the camp

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