City of Tallin : Like a Fairy Tales

Arriving in Tallinn, the place could not leave us indifferent: snow on all sides, pastel colored houses with picturesque styles and the beginning of spring. In some corners nuances of Russian culture, Georgian and neighboring countries. The blue of the sky as the colors of the flag mingle with the snow.

The center of Tallinn is a trip back in time, where you can eat in medieval restaurants with imitation of the people of the time. The old canteens are filled with young people on Fridays and in the streets a brave one walking despite the -19 ° C at the beginning of the month of March.

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But the magic of the place makes it worth the cold. In addition, there are the cozy bars, the local and international restaurants, the saunas and why not a baltic party, mixing pool, sauna, alcohol and little angels in the snow.

It is interesting to see how the city keeps its heritage, the beauty of yesteryear and is involved in an accelerated way with technologies and social changes. A country that is developed and updated in the creation of startups, free transportation for citizens and a protection of the environment that seemed impeccable during our visit. Even the most remote areas were clean and offered a certain interest as the Lina Hall with street art, sea and view of colorful houses.

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Linahall

I have been touring several European countries and cities and for some time a city has not surprised me like this. I can compare the experience only with Krakow in Poland when I met her a few years ago.

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Llegando a Tallin, el paisaje no nos pudo dejar indiferentes : nieve por todos lados, casas de colores de tonos pastel con estilos pintorescos y el comienzo de la primavera. En algunas esquinas matices de cultura rusa, georgiana y de paises vecinos. El azul del cielo como los colores de la bandera se mezclan con la nieve. El centro de Tallin es un viaje en el tiempo, donde puedes comer en restaurantes medievales con imitacion de la gente de la epoca. Las cantinas antiguas se llenan de jovenes los viernes y en las calles uno que otro valiente caminando a pesar de los -19°C a principios del mes de marzo.

Pero la magia del lugar, hace que valga la pena aguantarse el frio. Ademas, estan los bares acogedores, los restaurantes locales e internacionales, las saunas y porque no una fiesta baltica, mezclando piscina, sauna, alcohol y angelitos en la nieve.

Es interesante ver como la ciudad guarda su herencia, la belleza de antaño y se implica de manera acelerada con las tecnologias y los cambios sociales. Uno pais que se desarrolla y se pone al dia en creacion de startups, transporte gratuito para los ciudadanos y una proteccion del medio ambiente que durante nuestra visita parecia impecable. Inclso las zonas mas alejadas estaban limpias y ofrecian un cierto interes como el Lina Hall con street art, mar y vista a casas de colores.

Llevo recorriendo varios paises y ciudades europeas y hace un tiempo que una ciudad no me sorprendia como esta. Puedo comparar la experiencia solamente con Cracovia en Polonia cuando la conoci unos años atras.

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